Repercusiones del tabaco en la sexualidad masculina.

10 de junio, 2019

Incontables estudios están relacionando a la nicotina y otros elementos que componen los cigarrillos, como agentes perjudiciales para la respuesta sexual.

La Academia Internacional de Sexología Médica (AISM) recopiló la bibliografía y se reunió para discutir la interacción del tabaco en la sexualidad, teniendo en cuenta las investigaciones realizadas y la experiencia clínica.

Al efecto nocivo demostrado por la nicotina, hay que añadir otros productos también existentes en los cigarrillos como son el cadmio, aluminio, cobre, níquel, cromodisulfuro de carbono y cianuro hidrogenado, que disminuyen la entrega de oxígeno y el aumento del trabajo cardíaco, con ascenso del colesterol total, LDL y triglicéridos, y descenso de la HDL. Además, cada cigarrillo puede estar compuesto hasta por 4800 diferentes componentes y la mezcla de metales y oxidantes produce daño endotelial con una repercusión negativa en la erección, lubricación y en la respuesta a estímulos eróticos, propios de la vida sexual masculina.

En un estudio muy reciente, llevado a cabo con 2288 varones, un 43.3% presentaba alguna disfunción sexual encontrándose que, entre todos los factores de riesgo, el de mayor incidencia era el tabaco. Aproximadamente el 40% de quienes consultan por disfunción eréctil al Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, son fumadores; y quienes no fuman, pero conviven o están en contacto con fumadores, tienen el doble de riesgo de padecer disfunción eréctil después de un seguimiento de nueve años. Además, el tabaco incrementa el riesgo de padecer disfunción eréctil asociado a otras enfermedades como diabetes, hipertensión y dislipemia, empeorando el riesgo que conlleva la edad, aunque el tabaco parece tener más impacto negativo en jóvenes fumadores respecto a los mayores. 

El hábito de fumar es el factor de riesgo arterial más peligroso existente en la salud de las personas. En animales se ha demostrado que la influencia negativa de la nicotina en la erección, se debe a una alteración del mecanismo venooclusivo. Otros autores atribuyen este padecimiento a lesiones endoteliales similares a las producidas por el tabaco en enfermedades coronarias y otras patologías circulatorias. Lo cierto es que el riesgo de desarrollar una disfunción eréctil es 1,6 veces mayor en hombres fumadores, resultando 2,3 veces mayor el riesgo entre quienes fuman más de 20 paquetes de cigarrillos al año.

Fumar provoca la alteración de la síntesis del óxido nítrico endotelial, principal sustancia para relajar el músculo liso cavernoso del pene y favorecer la erección, que a su vez facilita la aparición de placas ateromatosas en las arterias peneanas.  Aquí el daño estructural de los cuerpos carvernosos (en el pene), deja como secuela una disminución de la flexibilidad del tejido.  De hecho, la nicotina existente en dos cigarrillos es capaz de inhibir incluso las erecciones inducidas por inyección intracavernosa.

Cada cigarrillo produce, por el efecto de la nicotina, una media hora de vaso espasmo arterial, por lo cual, si alguien está despierto unas 16 horas por día y fuma 30 cigarrillos diarios no le dará descanso a sus arterias, que se mantendrán en contracción casi todo el día, lo que no es una ayuda para los vasos sanguíneos del pene que necesitan dilatarse para lograr una erección.

Adicional a todos estos trastornos desencadenados por tabaquismo, tenemos los siguiente: dependencia (adicción), hipertensión arterial, interacción riesgosa con varios medicamentos (anticonceptivos hormonales, benzodiacepinas, ranitidina), aumento de colesterol, disminución de la irrigación sanguínea. , angor pectoris, infartos y ateromas, muerte súbita, disfunción eréctil, trastornos en la marcha, gastritis y úlceras de estómago, disminución de la micción, insuficiencia respiratoria, bronquitis y enfisema pulmonar.

En la mujer el tabaco disminuye la excitabilidad dificultando la lubricación vaginal y retardando el orgasmo. Obviamente, la disminución en la disponibilidad del óxido nítrico necesario para la erección clitoridea y la lubricación, va a tomar parte en el asunto. Tampoco se debe olvidar que el tabaco altera el olfato, sentido que se ha demostrado de importancia capital como inductor de la excitabilidad femenina, además se ha comprobado que la nicotina reduce un 30% la respuesta genital ante estímulos eróticos.

En resumen, la constatación de la influencia nociva del tabaco en la sexualidad constituye un argumento sólido para animar a la población a adherirse a la lucha antitabáquica.